Como elegir un socio?

¿Estás a punto de encarar nuevos proyectos y necesitas trabajar con otra gente? Elegir a la persona indicada para establecer una alianza no es una cuestión de simpatías o pálpitos, y no conviene decidir a la ligera. Presta atención a algunas de las condiciones necesarias para que una sociedad funcione.

Opciones

1

Para construir una sociedad saludable, asegúrate de que la comunicación sea siempre directa y sincera: así evitarás malos entendidos o ambigüedades, y podrás desarrollar ideas. Un socio debe ser alguien a quien puedes decirle realmente lo que piensas.
2

Busca personas que disfruten lo que hacen: además de ahorrarte momentos de fastidio, se potenciarán el entusiasmo y la búsqueda de crecimiento.
3

Un punto fundamental es que compartan sus valores éticos. Debe quedar bien en claro qué consideras aceptable y qué no a la hora de llevar a cabo un plan en común.
4

Es importante que tengas la misma visión del proyecto: lo mejor es plantear lo que significa para cada uno, las expectativas de cada parte, y establecer en forma clara los objetivos conjuntos.
5

Una sociedad funciona mejor cuando se trabaja en equipo y sin superponerse. Conviene llevar un ritmo y compromiso parejos, contemplando lo que cada cual hace mejor y con más ganas. A la vez, es esencial que delimites, por escrito, las funciones, derechos y obligaciones de cada parte.
6

Trata de elegir socios con talentos que complementen a los tuyos, o que hagan aportes a la sociedad a través de una tecnología, trayendo relaciones o con apoyo financiero. Un socio también debería ser alguien de quien aprender.
7

Pide referencias: el pasado no tiene que ser un territorio oscuro. Es bueno que sepas en qué proyectos participó tu socio, y, si es posible, conversar con personas que ya hayan trabajado a su lado. Debes estar dispuesto a brindar la misma información.

Importante

* Muchos asuntos arreglados de palabra marchan a la perfección. Pero, especialmente si hay dinero de por medio, es recomendable constituir la sociedad ante un notario público. Consulta a un abogado de confianza.
* Un amigo de años o un familiar ingenioso no son necesariamente buenos socios, e incluso pueden resultar exactamente lo contrario: no es lo mismo compartir cenas y fiestas que trabajo. * No te ahorres con ellos los pasos anteriores.

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